Monumento a los Héroes de la Independencia

Monumento a los Héroes de la Independencia

Humahuaca

     Esta magnífica obra se orienta hacia el este abriéndose a la calle a través de una imponente escalinata de 103 escalones (150m de longitud por 20m de ancho) realizadas con piedras de la región.

      La parte artística, trabajada en bronce, se inserta por el oeste en la propia colina de Santa Bárbara, sosteniendo la figura principal que encarna un hombre originario de estas tierras.

 

El Monumento, está representando al chasqui indígena Pedro Socompa que lleva la noticia de la libertad.

Esta imponente figura del homenaje a la independencia, visible desde los cuatros rumbos y de grandes proporciones, simboliza la nueva raza de los argentinos y fue denominada “el grito de libertad”

Haciendo un poco de historia…

     Humahuaca fue una zona estratégica entre las conexiones de los virreinatos del Perú y del Río de La Plata y puerta de entrada a este último por parte de las tropas españolas.

      Muchos pueblos americanos resistieron al embate europeo, en este particular caso fueron los “omaguacas”, pueblo aguerrido que ocupaba la región limítrofe norte de Argentina, cuyos habitantes tuvieron una importante participación en la lucha de la independencia del territorio.

 

Humahuaca sin Monumento a los Héroes de la Independencia, 1920

 

La resistencia que opusieron los pueblos del norte Argentino fue primordial para la consolidación de la independencia en 1816.

Siendo el escenario estratégico y campo de las hazañas más bravas (14 batallas) e imperecederas de la Guerra Gaucha.

    Así fue como en merecido reconocimiento, en el año 1925, durante el gobierno del presidente de la Nación, Dr. Marcelo Torcuato de Alvear, se presenta en el Congreso de la Nación el proyecto de erigir en Humahuaca el Monumento Nacional a la Independencia.

    Llevado a cabo el concurso de proyectos, se presentaron trece escultores y arquitectos, adjudicándose la obra al escultor Ernesto Soto Avendaño, quien de inmediato se abocó al comienzo de las obras (en 1933).

 

El lugar elegido fue la colina de Santa Bárbara

en cuya cima había un viejo cementerio, el que fue desplazado y la torre de Santa Bárbara fue rodeada por una base de cemento y corrida aproximadamente 50 metros a la izquierda (sitio actual)

      En los rostros de las figuras del monumento, Soto Avendaño buscó representar a las razas autóctonas y europeas que formaron el ser nacional.

Yo señor Director, como otros artistas me trasladé a Humahuaca y allí hube de comprender el profundo sentido con que debían interpretarse palabras tan usuales como raza o estirpe.

Meditando sobre ellas comprendí que lógicamente el monumento a la independencia era en cierto modo el homenaje a las virtudes de la raza y a la fuerza misma del hombre americano […]

al tratar de fijar por medio del modelado la singular estructura de esas cabezas de indios y de gauchos tuve noción clara y adquirí conciencia de los poderes y las fuerzas naturales que actúan ocultas en el hombre americano y cuya expresión o figuración externa eran esas vigorosas formas, eran esos huesos robustos y fuertes que forman el esqueleto, los pómulos protuberantes, el maxilar recio, el mentón fuerte, el prognatismo de la mandíbula, eran los maseteros desarrollados por el ejercicio de mantener los dientes apretados, era el frontal contraído por la atención, el ojo despierto y avisor, el mirar cejijunto, penetrante en el piramidal contraído da una fuerte expresión de fiereza contenida, de voluntad irreductible de firmeza avasalladora

Soto Avendaño, 1937

https://revistasacademicas.unsam.edu.ar/index.php/tarea/article/view/1150/3198

 

Como las obras se hicieron sin maquinarias modernas, elaborar la figura central del monumento -el indio- y el grupo central, insumieron al artista diez años hasta concluir la magnífica obra de 40 toneladas de bronce, inaugurándose el 23 de agosto de 1950.

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