Ascendiendo por la quebrada empedrada, se termina en un callejón sin salida tras una hora y media de recorrerla a pie. Desde el fondo se pueden observar formaciones blancas que terminan en picos de corta elevación, que sugieren formas femeninas.
Ya frente a las figuras, para algunos hay petrificadas tres «señoritas» y para otros, siete. En el afán de buscar alguna fuente histórica que dilucide esta indeterminación, no hay en mano algún escrito o documento fidedigno.” Pero hay… alguien lo tiene», sostiene más de un uqueño.


Según cuenta la leyenda, en tiempos del Imperio Inca, partieron desde Perú un grupo de señoritas, princesas o ñustas «mujeres que no conocieron hombre alguno» llevando consigo grandes cantidades de oro.
Perseguidas por los invasores españoles, huyeron por el camino real rumbo al sur, y a pocos kilómetros de desembocar en proximidades de lo que hoy es la Posta de Hornillos, fueron asediadas y obligadas a esconderse en la quebrada que está detrás del actual pueblo de Uquia.
Se cuenta que tuvieron tiempo de esconder el tesoro que a duras penas portaron sobre los lomos de unos extinguidos auquénidos llamado Quara, el que yace maldito en alguna parte de la quebrada



Para salvar el tesoro ofrendaron sus vidas a la Pachamama y ésta en homenaje de las mártires erigió las blancas formaciones orográficas que hoy se los conoce como la Quebrada de las Señoritas.

Letra y Fotografía Patricia L Tilio de Baspineiro



